Volabas y volabas con gran ímpetu, con gran pasión, se veía que batallabas al revolotear tus pequeñas alitas pero te sentías tan bella, tan importante que no te importó y seguiste batallando, pero tengo que admitirlo, aun así te veías hermosa.
Cuando vi que estabas batallando más que antes te paraste en una flor amarilla, tan hermosa como tu que pude ver como te difuminaste y desapareciste en segundos.
Me puse muy triste cuando no te vi mas, cuando no podía sentir la brisa que provocabas al volar con tus hermosas alas, se sentía morir.
Decidí irme de ese lugar porque todo me recordaba tus alas, tus colores, tus revoloteos, no podía soportarlo... Iba caminando y caminando sin mirar atrás por miedo a no verte, tenía la esperanza de voltear de repente y encontrarte pero por lo mismo, no quise voltear, no quise que mi corazón dejara de latir.
Después de un rato de seguir caminando escuché un zumbido cerca de mi, me puso la piel de gallina y pensé que eras tu, que eras tu bella libélula que había regresado para consolarme porque habías desaparecido, me detuve y seguí escuchando ese zumbido pero al mismo tiempo escuchaba un susurro, un susurro cálido; cerré mis ojos y suspiré nombrándote, en ese momento no escuché mas tu zumbido, no escuché tus latidos, no escuché tu revoloteo...
Abrí mis ojos y te vi convertida en mujer, en mujer de largos cabellos dorados como rayos de sol, como dulce miel; mujer de ojos verdes como el rocío de la mañana, como el verde de aquél grande tallo de flor amarilla en el cual te vi posando por primera vez; mujer tan bella como lo que fue por primera vez, una libélula, una dulce libélula de pequeñas alas y duros latidos... Simplemente una belleza.
11 octubre, 2009
03 octubre, 2009
A ella
A ella le debo mi vida, a ella le debo mi alma,
a ella le debo mi voz, a ella le debo mi pensamiento
por ella soy quien soy, por ella yo he de vivir eternamente.
Siendo ella quien me ha enseñado a vivir, a expresarme
a vivir plenamente, a bailar, a cantar...
a sufrir...
Cuando me encuentro sola no hago más que pensar en ella,
sentirla, hablar de ella, tocarla, respirarla
y es en esos momentos cuando me siento más segura de que
ella lo es todo para mi, lo es todo...
Yo vivo por la música, nada más.
a ella le debo mi voz, a ella le debo mi pensamiento
por ella soy quien soy, por ella yo he de vivir eternamente.
Siendo ella quien me ha enseñado a vivir, a expresarme
a vivir plenamente, a bailar, a cantar...
a sufrir...
Cuando me encuentro sola no hago más que pensar en ella,
sentirla, hablar de ella, tocarla, respirarla
y es en esos momentos cuando me siento más segura de que
ella lo es todo para mi, lo es todo...
Yo vivo por la música, nada más.
Y nada...
Cuando el tiempo me lleva de la mano
y el silencio me roba tus palabras,
no tenemos estrellas que contar
y nada...
Ojos verdes, te necesito
ojos verdes del color de la mañana
no sé si te olvidaré
y nada...
Leyendo mi poema
no puedes pensar,
te beso
y nada...
y el silencio me roba tus palabras,
no tenemos estrellas que contar
y nada...
Ojos verdes, te necesito
ojos verdes del color de la mañana
no sé si te olvidaré
y nada...
Leyendo mi poema
no puedes pensar,
te beso
y nada...
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